Ganar un premio literario es algo con lo que soñamos todos los escritores, muchos pueden ser los motivos para concursar, aunque a lo mejor simplemente se busca saber que lo que hacemos está bien. Sólo una certeza entre un mundo de inventiva, de sueños, de literatura.
En la presente oportunidad tenemos el gusto de entrevistar a Marcela Isabel Cayuela, de nacionalidad argentina, autora del texto “La herencia”, con el que fue declarada GANADORA DEL CERTAMEN: “No voy a poder dormir ésta noche”.
¿Qué es lo que la motiva a escribir?:
Antes que nada, un saludo cordial desde Argentina para todo el equipo de Editorial La Semilla Amarilla, lectores, escritores y amigos.
Con respecto a tu pregunta te diré que en mi opinión, no existen parámetros posibles de medir en cuanto a las razones por las cuales un escritor despliega en letras los estímulos sensitivos que nacen desde lo más profundo de su yo interior. Es casi una necesidad insobornable que pugna por emerger desde las zonas inexploradas del pensamiento.
Es ahí donde se originan las historias, en la percepción que el escritor tiene del mundo que lo rodea y que también lo habita por dentro. Fundamentalmente allí.
Un escritor no puede, no consigue desoír ese llamado. Le resulta imperioso dejar volar libre lo que le dicta de un modo u otro el universo del que forma parte.
Casi todos los seres humanos tenemos una forma de expresar esa percepción, que toca nuestras fibras sensibles despertando nuestra imaginación y estimulando la creatividad.
Es tan fuerte esa sensación que te daré un ejemplo desde mi experiencia personal. El día en que no pude tocar más el piano, todo aquel cúmulo pasional que se plasmaba sobre las teclas clamaba por liberarse de la prisión del alma. Entonces descubrí que escuchando esa misma manifestación artística (música) podía oír historias ocultas tras la cadencia de las notas. Y decidí comenzar a escribirlas.
Creo que si no las dejara escapar enlazadas con mis letras, estas me ahogarían en un océano de voces y silencios, luces y sombras, lágrimas y alegrías…En fin, perdería quizá el último contacto firme con la realidad.
¿Cuándo nació el amor por las letras?
Mi amor por las letras nació conmigo. No tengo memoria de haber vivido sin él, aun cuando no escribiera.
Tal vez comenzó a fortalecerse con los primeros cuentos de mis padres durante las siestas, las tardes o las noches antes de dormir. Era la época en que jugábamos a inventar historias construyendo cuevas con frazadas y mientras me enseñaban a leer y escribir.
Más tarde con los primeros libros que leí en la infancia descubrí que el mundo es tan vasto como la literatura lo permita y nuestros sueños la acompañen.
Y tuve la certeza de que yo también podía volar y hacer volar en letras, con la primera “composición” que escribí durante la escuela primaria. Desde entonces he escrito siempre…hasta en las servilletas de un bar o restaurante e incluso en los cristales empañados.
¿Qué significa para usted la palabra LITERATURA?
Qué bueno que me preguntas “para usted”, pues lo primero que viene a la mente es la definición tradicional de…y cito “La literatura es la disciplina que se aboca al uso estético de la palabra escrita.” O…”Es un arte que utiliza como instrumento…..” y así indefinidamente. Pues creo que la literatura es todo eso y más. Sin embargo, yo la considero una llave que abre todos los cerrojos. Es un pasaje abierto hacia los confines del mundo. Un agujero de gusano para surcar el tiempo. Una posibilidad. Libertad. Mi propio mundo alterno.
¿Cómo interpreta el terror en la literatura?
Interpretar el terror…es una intensión subjetiva. A ver. El terror es, fue y será un género preponderante dentro de la historia misma de la literatura y del ser humano como tal. Indudablemente, el terror puesto en letras ha marcado hitos en el devenir de los tiempos. Siempre habrá un “antes y después” de tal o cual obra. De Poe, de Lovecraft, incluso de Stephen King, para nombrar solo unos pocos.
El terror exacerba sentimientos muy potentes en las personas, es más: en cualquier ser vivo que esté expuesto a él. Apunta a los extremos. Eso es lo que lo hace tan importante. Nadie olvida un momento de pánico, miedo, terror.
Los escritores que incursionamos por el género tenemos sumamente claro ese detalle. Buscar con nuestras historias esa fibra interna que crea un clímax sensitivo en el lector. Crear un ambiente donde el mismo se encuentre inquieto, vibrante, con la mente abierta a cualquier posibilidad…Y se olvide de la realidad para pasar a ser parte de otra, en la cual somos nosotros quienes marcamos el camino. Lo llevamos desde el miedo y cuando menos lo espera…lo dejamos allí. Justo donde la dicotomía del sendero se bifurca en dos más, pero donde uno de ellos, sino los dos les dejará esa pequeña gran huella donde es posible perdurar en su recuerdo.
El terror crea, inmortaliza. Sus personajes perduran más allá de los relojes, los calendarios. Y es un género muy amplio donde los recursos parecen infinitos (Aunque sea extremadamente fácil caer en lugares y situaciones comunes). Y me pregunto a mí misma… ¿Estaremos buscando la prolongación de nuestra breve existencia a través de nuestras creaciones? Sería necio decir que no. ¿Qué escritor o aficionado a la escritura no pretende conquistar la memoria del que lee?
Es un tema muy amplio en realidad.
Hablemos sobre su texto “La herencia”, ¿Qué la inspiró a escribirlo?
Buena pregunta. Generalmente digo eso cuando no tengo idea de que contestar. ¡Jaja!
Buscar la fuente de inspiración que dio origen a un texto, después de que este ya está escrito suele ser una actividad algo confusa. Sucede que no siempre la inspiración surge del mismo modo para un escritor. A veces una frase escrita por allí, o una imagen, una pieza musical; pueden funcionar como disparadores increíbles para toda clase de reacciones internas e ideas concatenadas e incontenibles en nuestra mente. Al menos es así como funciona en mí.
En el caso específico de “La Herencia” fue algo bastante extraño y hasta disperso. Creo que todo tuvo inicio hace muchos años leyendo una historia que caló muy profundo en mis recuerdos. Me quedó grabado el personaje principal y su viaje y estadía en una vieja casona victoriana. Yo sentí la necesidad de completar aquel ambiente, de explorar sus posibilidades pero desde un tópico distinto. Inspirarse en algo no es lo mismo que “adaptar” un relato. No. Tenía que ser diferente; y cada vez que intentaba las primeras líneas me encontraba de vuelta con aquel cuento de mi juventud. Entonces volvía a abandonar.
De pronto un día (noche mejor) me encontraba inmersa en mis actividades literarias grupales y un desafío sobre el género de terror me cayó sobre los hombros. Busque y busque un texto adecuado en el archivo pero no me parecieron buenos. Entonces decidí escribir uno nuevo (el tercero creo que realicé dentro de este género) Comencé a teclear…dudaba. Una línea, luego la segunda y…volvía a comenzar. Ya bastante frustrada (eso de los escritores navegando en un escritorio lleno de papeles arrugados e inservibles es muy cierto) Coloqué el soundtrack de un clásico del terror y todo comenzó. Nunca tuve claro como surgieron las ideas, solo que estaban allí. Dentro de mí. Mientras fijaba mi vista en la pantalla, los dedos volando en el teclado, ese “tercer ojo” del que muchos hablan realizaba un viaje extraordinario hacia el interior de aquella historia adormecida. Contándome cada detalle, cada suceso, para que lo describiera en mi relato. Casi y como siempre, podía sentirlo todo, incluso el polvo y la humedad de las paredes…Estaba allí.
Pero supongo que la anécdota no es nada más que muy extensa. La respuesta concreta sería quizá citar que me fascinan lo gótico, lo sombrío, la soledad y el misticismo. Y que esta historia se plasmó como un inicio. Como una puerta abierta hacia una más extensa donde pude concretar mi sueño de escribir sobre personajes que me intrigan y marcaron sinos en mi búsqueda literaria. Fue el principio de una Novela. La que aun terminada, continua invitándome a más.
¿Cómo podría describir la atmósfera del cuento?
Sombría, intrigante. Plena de secretos expectantes a saltar desde cualquier rincón hacía lo inesperado. Con una dinámica concreta y acorde a la extensión del texto. “No respires que te pueden escuchar” “No avances…todo puede terminar”
¿Qué sintió al saberse ganadora del concurso?
Sorpresa. Mucha. ¿Taquicardia? Si. Luego euforia y aceptación.
Pero se hace necesario ampliar tu pregunta.
¿Qué siento hoy, después de ganar el Certamen?
Gratitud. Porque esa circunstancia me devolvió la fe en mi pasión por escribir. Volví a creer en mí.
Y eso mi querido, no tiene precio material que se pueda pagar.
¿Cómo se imagina la literatura del siglo XXI?
No la imagino, trato de existir en ella.
Discurrir sobre este tema sería bastante extenso, existen tantas apreciaciones que se pueden destacar al respeto que se hace bastante denso para una entrevista. ¿Podríamos tomarnos un café?
Sintetizando un poco diré que este siglo nos ha cedido en creaciones literarias una apertura que no se si estoy segura sea de provecho en su totalidad. Aunque también debo aceptar que no logro encuadrar todo lo publicado (o lanzado al aire) durante este tiempo transcurrido, como “literatura”. No lo sé, tal vez soy algo conservadora, pero es muy cierto que la libertad o “apertura” con que hoy se plasman los escritos, en ocasiones, no hace más que desvirtuar el “arte” del “esfuerzo” la “constancia” y el “aprendizaje” con los que en el pasado se fueron construyendo obras que aun hoy resultan memorables. Con esto no pretendo minimizar otras grandes creaciones contemporáneas que merecen singular atención. Pero estas mismas deben luchar con lo que expuse anteriormente. La posibilidad de auto publicar por ejemplo, en la actualidad es un arma de doble filo. Por un lado permite que escritores rechazados por las arcaicas estructuras de muchas editoriales puedan acceder a un público diverso (Me incluyo). Por otro y lamentablemente, provoca una cierta desidia en cuanto al nivel cualitativo de muchas ediciones. Como dicen los viejos del lugar…”No es lo mismo pagar por algo…que ganárselo”. Como digo y repito es un tema polémico en ciertos aspectos y que invita al debate. Las expresiones idiomáticas han ido derivando indeclinablemente en un léxico casi ininteligible y ante el cuestionamiento nos exponen que se trata de recursos literarios o licencias poéticas. Inclusive de “practicidad acorde con los tiempos que corren”
Aun así, el antagonismo surge claro y fuerte. Esta misma libertad que hoy nos rige, estimula y también desconcierta, ha permitido que una inmensidad de silencios sean quebrados por el sonido triunfal de la voz de miles de escritores excelsos que hoy pugnan por mantener en alto la vara de la creatividad y el arte en las formas literarias. Muchos de ellos absolutamente noveles.
Nuevamente…Es un tema sin extremos. De mucho análisis y poca síntesis.
¿Qué opina de las publicaciones virtuales?
Bueno, ese es un tema muy relacionado con lo que hablamos antes. Mucho de lo que allí expuse está fuertemente ligado a éste. Las publicaciones virtuales son trascendentales dentro del ámbito literario de este siglo.
Amo las publicaciones virtuales. Pero es necesario un criterio firme y muchísima paciencia para navegar en el multidimensional espectro que las posibilita.
Son infinitas las opciones que La Red proporciona. Desde los perfiles, blogs, páginas, grupos, sitios web, plataformas. comunidades, etc.
Es un acceso libre para la expresión y también para la captación de un público. No olvido que fue por este medio que comencé a surgir de entre las sombras hermanada con decenas de colegas de pasión que comparten sueños semejantes. Por otro lado en estos tiempos en los cuales prácticamente nadie carece de la posibilidad de conectarse al mundo virtual, leer ya no es un lujo o una opción dificultosa de concretar. ¿Quién no baja un libro digital al celular? Considero que aquel que no lee en la actualidad es sencillamente porque no quiere hacerlo. Y de esos siempre hubo.
En cuanto a publicar por este medio es relevante con lo anterior. La delicia de un libro y su aroma peculiar de páginas impresas es irremplazable. Pero los tiempos cambian y aceleran la existencia restándole momentos. Por lo que estas plataformas permiten a infinidad de escritores alcanzar su contraparte hasta lugares que jamás hubiesen podido imaginar.
Ya para terminar, ¿Le gustaría decirle algo a las nuevas generaciones de escritores?
Si.
Se trata de un pensamiento algo trillado pero válido por siempre.
No todo es inspiración, no se trata únicamente de un don. Escribir conlleva una gran cuota de esfuerzo, constancia y aprendizaje continuo. Nadie es un maestro absoluto y todos somos aprendices. Siempre habrá un desafío nuevo por alcanzar. No existe “El mambo del artista” como un pupilo me dijo una vez, ante una crítica literaria de su trabajo. Existe el “Estilo” y éste se logra tras muchos intentos fallidos y varios desconciertos. El mejor escrito es aquel que aún no hemos siquiera imaginado; pero jamás dejen de buscar. Y por sobre todo: Nunca, pero nunca, dejen de intentar. Escribir es una expresión del alma…que se ejecuta con la mente.
Señora Marcela Isabel Cayuela, muchísimas gracias por su tiempo, esperamos que continúe sorprendiendo a sus lectores con futuras publicaciones.
Esas publicaciones están en camino, acabo de terminar la novela inspirada en el cuento “La Herencia” con la que fui premiada por esta Editorial. Obviamente serán los primeros en tenerla.
Y gracias a ustedes, por permitir que muchos de nosotros sigamos soñando y provocando sueños.